martes, 16 de octubre de 2012

Grandes campeones de la historia del deporte - Capítulo 1: Wilma Rudolph



 La historia de Wilma Rudolph, es sin ningún género de dudas, una de las más asombrosas e impactantes que el mundo del deporte haya visto jamás. Su vida es una muestra de que con tenacidad, valentía y una lucha extrema ante la adversidad, lo imposible puede hacerse realidad.
"La gacela negra" es el sobrenombre por el cual era conocida en su faceta deportiva la velocista estadounidense. Triple campeona de su su país en la la modalidad de 100 metros lisos, aunque este dato pasaría a ser un aperitivo comparado con lo conseguido en las olimpiadas de Roma,cita que se disputó en 1960, donde consigue tres medallas de oro (100 y 200 metros lisos además del 4x100) convirtiéndose en la primera mujer que lograba tal proeza.
Es presumible que estarán preguntandose algo así: ¿Esto es lo único asombroso e impactante? ¿Esto es todo? No amigos, esto solo es el fruto de lo conseguido tras un sacrificio descomunal. La historia de Wilma Rudolph comenzó dos décadas antes.
 Nacida prematuramente y pesando tan sólo dos kilos, pasa a ser la vigésima de 22 hermanos. Criada en el seno de una familia pobre y con la segregación racial propia de la época haciendo estragos entre la población negra, Wilma no pudo ser atendida en el hospital local. Era únicamente para blancos.
Sorprendentemente logró sobrevivir a pesar de que a los cinco años de edad ya había padecido varias enfermedades, tales como sarampión, paperas, escarlatina, neumonía doble y poliomelitis, esta última provocaría la paralisis total de su pierna izquierda. Los médicos comunicaron a los padres de Wilma que su hija no volvería a andar. Se equivocaron.

Después de una primera infancia repleta de desgracias, su esfuerzo y el de sus padres comenzaba a dar frutos. Tras un largo período de visitas a un lejano hospital donde era tratada su enfermedad, finalmente pudo caminar con una abrazadera de metal acoplada a su pierna. A los doce años caminaba con total normalidad y sin ningún tipo de prótesis.
Al cumplir los quince conoce a Ed Temple, por aquellos tiempos entrenador de atletismo de la universidad estatal de Tennesee. Ed pasaría a ser su entrenador a pesar de que Wilma aún iba al instituto. El potencial de Wilma ya era evidente. Su progresión en un año fue espectacular. Con dieciseis años participó en los juegos de Melbourne logrando la primera medalla olímpica de su carrera (Bronce en 4x100) y convirtiéndose además en la atleta más joven de la expedición norteamericana. Comenzaba el mito.
A partir de ese momento empezaba una nueva vida para la atleta. Una nueva vida plagada de éxitos y reconocimientos que no impidieron que cumpliera otro sueño. El sueño de ser madre. En 1962 se retira de la competición dejando una estela imborrable en la memoria del deporte.
Tras retirarse retoma los estudios universitarios en su ciudad natal, tarea que compagina con el puesto de entrenadora de atletismo. Los últimos años de su vida son dedicados a trabajar para la fundación que ella misma creó, ayudando a niños con problemas y combatiendo contra la aún existente lacra del racismo.
En 1964 fallece, con tan sólo 56 años de edad, a causa de un tumor cerebral. Nos dejó una gran mujer. Nació la leyenda.



   
          
         Revista Indios 07/09/2012                                                 Artículo creado por Spirit1982.
 

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